Albert-Heim Hütte
Uno de los lugares más bonitos para pasar la noche en Suiza: panorama grandioso, lago para bañarse, pastel y excursiones apasionantes.
Por la Lochberglücke hasta la cabaña Albert-Heim
Dos días, un paso. Desde la Göscheneralp el camino bordea el glaciar del Damma y cruza la Lochberglücke (2815 m) hasta la cabaña — una ruta T4 por un terreno de granito despejado: bloques claros y redondeados, con musgo, helechos y cojines de musgo florido que en verano se cubren de rosa.
La cabaña hace honor a su nombre. Albert Heim fue el geólogo que aprendió a leer los Alpes suizos — y quien se sienta aquí arriba se sienta sobre el granito del Aar, en medio de la cordillera que él describió. Al atardecer, desde la explanada, se ven las crestas volverse anaranjadas una tras otra.
A eso se suma el pequeño lago turquesa en su cuenca rocosa, donde de verdad se puede nadar — poco rato y con decisión, pero se puede. Y hay pastel.
El segundo día se baja a Tiefenbach. Quien se sienta con energía añade el paso a la cabaña Sidelen y desciende desde allí al Sidelenbach, en la Furka.
Consejo: Quien quiera disfrutar de esta bonita cabaña pero no se atreva con la T4, sube desde Realp — empinado, pero técnicamente fácil, en unas dos horas y media largas.